
La
Asociación de Belenistas de
Alicante fue fundada en 1959 para
mantener y fomentar la multisecular tradición de
representar plásticamente las escenas de la Navidad
de Jesús; desde entonces desarrolla una intensa labor
que se ha manifestado en múltiples actividades respaldadas
clamorosamente por la aceptación popular, habiendo
encontrado también el apoyo de las instituciones
y entidades oficiales.
Organizadora de tres Congresos
Belenistas Nacionales, en 1974,
1984 y 1999, la Asociación ha montado exposiciones
con dioramas de la Navidad o de la vida de Jesús
en todas las localidades importantes de la provincia de
Alicante, y en numerosas ciudades españolas, destacando
su participación durante dos años consecutivos
en la
Exposición Internacional Belenista
de Verona. Por otra parte, el Boletín
“Epifanía”
que edita anualmente la Asociación se ha convertido,
por sus textos y sus ilustraciones en color, en una de las
publicaciones belenistas más interesantes y apreciadas
dentro y fuera de España, distribuyéndose
a países de los cinco continentes.
La
Asociación de Belenistas
de Alicante es miembro de la
Federación
Española de Belenistas y de la
Universalis
Foederatio Praesepistica, manteniendo relaciones
de cordial amistad con asociaciones belenistas de todo el
mundo, habiendo recibido el Premio Provincial de Relaciones
Públicas en 1991.
Como reconocimiento a esta fructífera actividad la
Asociación de Belenistas de
Alicante ha sido la primera asociación belenista
declarada de Utilidad Pública por Orden del
Ministerio del Interior, en Marzo de 1997.

Y
es que, cuando el desasosiego, la violencia, la injusticia
o el escándalo se han convertido en asuntos habituales,
los belenistas -hombres y mujeres que vivimos y trabajamos
como otros muchos millones de personas- hemos elegido una
fórmula característica de apostolado que aglutina
religiosidad y arte. Lanzamos año tras año
un mensaje visual de paz, de amor, de dichosa y sencilla
vida cotidiana: la que se inspira en aquella Sagrada Familia
nazarena que vivió en Palestina hace dos mil años.
Los belenistas pretendemos contar con nuestras obras plásticas
que la felicidad no depende de la riqueza ni del poder,
que la felicidad brota íntima y profundamente de
nuestra tranquilidad de espíritu, de nuestra conformidad
responsable y sincera ante los designios de la voluntad
divina. Como la Sagrada Familia nos manifestó ejemplarmente
hace dos milenios.

Los
belenistas encontramos al realizar nuestros trabajos ese
íntimo sosiego que tan raro es ya en nuestra tecnificada
época de prisas y agobios. Y cuando recreamos campos,
montes, pueblos o palacios, los belenistas decimos que la
felicidad está al alcance de la mano, si somos capaces
de disfrutar diariamente con las pequeñas cosas que
la vida nos ofrece; si podemos superar tranquilamente adversidades
y metas sin otro afán que el cumplir sobradamente
con nuestro deber. Que el progreso ha de ser un medio y
no un fin alienante. Ha de ser el camino imprescindible
para que se cumpla en la Tierra el plan divino que nos convierte
en imagen y semejanza de aquel Niño nacido en Belén,
el Salvador, el Mesías, Dios hecho hombre para mostrar
a todos los hombres la auténtica verdad para una
vida plena: el Amor.